Home

Existen músicas y más músicas. Existen esas que quedan en el poso del recuerdo de la gente, que resuenan en la memoria colectiva y que no son de nadie y a la vez son de todos, esas que se pueden aprender, las que estudiamos en las escuelas y conservatorios, esas que oímos y tal vez escuchamos. Luego hay esas musas que sólo imbuyen a aquel que escucha no con el conocimiento sino con la sabiduría, y así aparece la música de músicas nacida a menudo del esfuerzo, otras veces de la suerte y gracia de un juego y quizás más a menudo de lo sabido como la bendecida hija del aburrimiento, pero esta es a su vez  la estocada final que puede llevar a un ser humano hacia el verdadero camino del artista, su duda ante su música, su forma de exteriorizar su búsqueda, lucha y escucha, el camino como condicionante del arte, el arte como condicionante que retroalimenta el camino y en medio de esta espiral creciente y quizás infinita encontré a mi querido amigo José Galeote. Tuve la suerte que un buen día cayó en mis manos unas de sus obras para ser tocada con mi violín y al tocar, tuve la sensación de estar escuchando una música que me daba ese retorno a casa, ese reconforte  y de estar conociendo sin reconocer lo sabido y conocido, como un hogar inhóspito pero tan familiar que debe provenir de un recuerdo, quizás un recuerdo de ésas musas de las que hablaba y sea o no sea advenedizo o próspero su destino o más bien el de su obra, lo que es casi lo mismo, pase en ese futuro a quedar en ese poso y memoria colectiva atrapado en las dulces espirales crecientes e infinitas  de esas musas…

Manel Ribera, Compositor